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sábado, 16 de junio de 2007

Zoo de Barcelona


Junto con la entrada te dan un plano del zoo y un folleto para visitar la instalación natura misteriosa que también se encuentra dentro del recinto, pero que nosotros no visitamos por no estar incluida en el precio de la entrada.


Si quieres entrar, tienes que pagar una entrada a parte en la misma instalación. No puedo decir cuánto es porque como digo no entramos, pero pienso que con lo cara que vale la entrada no deberían hacerte pagar más por ver otra sección.


Por lo que puedo deducir por el folleto que nos dieron, en esta galería lo que puedes contemplar son animales tales como tarántulas, mantis, serpientes de cascabel y ranas tropicales venenosas entre otros.Una vez dentro del zoo tienes dos opciones: o te haces todo el recorrido a pie y lo vas viendo todo detenidamente o te alquilas un cochecito para poder moverte por el parque. Nosotros fuimos a pie, porque los cochecitos, a parte de tener unos precios elevados, no son la mejor opción para ver el recinto, ya que no te puedes acercar lo suficiente a los animales y lo ves todo muy por encima debido a que suele haber gente alrededor de las jaulas y si no te acercas no puedes ver casi nada.Hay dos tipos de coches para moverse por el parque: los más pequeños que tienen capacidad para dos adultos y dos niños y que te cuestan 14 € la hora o los más grandes, donde pueden subir cuatro adultos y dos niños y tienes que pagar 20 € la hora.


No recomiendo cogerlos a no ser que estés realmente cansado, pero aún así no creo que merezca la pena, ya que una hora pasa muy rápido y en el parque a parte de los animales no hay nada más que ver, por lo que si te cansas de andar, te puedes sentar en uno de los bancos que encontrarás y descansar un rato.El zoo tiene dos accesos: uno por la calle Wellington y otro por el parque de la Ciutadella. Nosotros al venir en metro entramos por la calle Wellington, ya que era la entrada que nos pillaba más cerca.


Al acceder por ahí, decidimos empezar nuestro recorrido por la jaula de los flamencos. Como íbamos equipados con la cámara digital, fuimos haciendo fotos a todos y cada uno de los animales que íbamos viendo a medida que avanzábamos, así que los flamencos fueron los primeros en ser fotografiados. Pero las decepciones no tardarían en llegar, y es que la segunda jaula era la del panda rojo y todavía ando buscándolo.


Estuvimos un rato mirando bien por toda la jaula a ver si conseguíamos verlo y no hubo manera (en un principio pensamos que estaría durmiendo ya que era temprano y a lo mejor aún no se había levantado), pero a la tarde cuando volvimos antes de marcharnos a casa seguía sin aparecer. En teoría tenía que estar, pero nosotros no lo vimos.Seguimos con nuestra ruta donde vimos muchas y muy variadas especies: perritos de la pradera, hipopótamos, nutrias, tapires…El tamaño de las jaulas variaba dependiendo del animal que vivía allí, pero a mi parecer había jaulas demasiado pequeñas para algunos de ellos, como en el caso de los leones o del oso pardo, que casi no tenían espacio para moverse y correr a sus anchas.


Cada animal estaba adoptado por una entidad diferente, y en cada jaula había un cartelito donde ponía por quién había sido adoptado. Unos los adoptaba nestlé, otros euromed, y otros lacoste en el caso de los cocodrilos, entre otras empresas.Junto a dichos carteles había una ficha donde podías ver la especie que allí se encontraba, y una pequeña explicación de sus costumbres o formas de caza. En algunas jaulas había una advertencia si el animal era peligroso o estaba en celo (como en el caso de los lobos). En una jaula pude ver un cartel que decía que el animal sería guardado si la temperatura era inferior a 13 grados o si había lluvias intensas; se trataba del mangabey gris, una especie de primate.Una cosa que no me pareció bien es que las jaulas estaban muy descuidadas y sucias, y en el caso de animales que tenían agua, ésta era verdosa, como en el recinto del hipopótamo, donde si éste no salía a la superficie, no podías ver dónde se encontraba, ya que el agua estaba tan sucia que no se podía ver nada a través de ella.


En algunas de las jaulas se prohibía el dar alimentos a los animales o echarles monedas, pero la gente lejos de hacer caso, hacía justo lo contrario, y los cocodrilos estaban rodeados de monedas de diferente valor.Y por fin llegaron las 11 y nos fuimos a ver el espectáculo de los delfines que empezaba media hora más tarde. Aquí me llevé otra decepción, y es que yo recuerdo de mi anterior visita al zoo (hará cosa de 10 años) que el espectáculo se hacía en un recinto al aire libre bastante amplio, y ahora esto ya no es así. El recinto es cerrado y a parte del calor y la humedad que hay, es muy pequeño y sólo hay gradas en una parte del mismo. El espectáculo se hace cuatro veces al día, y si quieres coger un buen sitio y ver a los delfines de cerca debes estar en la puerta con una hora y pico de antelación. Nosotros como llegamos justos de tiempo nos tocó verlos desde muy arriba, pero aún así no se veía mal del todo. Su duración es bastante corta en comparación a las colas que hace la gente, pero es comprensible ya que los delfines también se cansan y no estaría bien tenerlos todo el día haciendo lo mismo.


No vi bien que las entrenadoras de los delfines hablaran en catalán, y eso que yo lo entiendo porque soy de aquí, pero también entiendo que al zoo no sólo van catalanes y que todos tenemos el mismo derecho de entender lo que se dice. Como mínimo deberían hacerlo en catalán y en castellano y sino, pues sólo en castellano.Y por fin llegó la hora de comer, y tuvimos que decidir en cuál de los cuatro restaurantes íbamos a llenar el estómago. Cada uno de ellos ofrecía un tipo de comida, y como podéis imaginar los precios eran algo más que carillos. Había uno especializado en paellas, que descartamos nada más ver la carta, y es que la más barata eran 11 € y no tenía muy buena pinta que digamos. La más cara era de marisco y costaba 28 €.


Así que al final nos fuimos al restaurante il casone y nos pedimos un par de pizzas, que tampoco es que fueran muy baratas, pero al menos su precio era razonable. A parte de por el precio, otro de los motivos por los que decidimos comer aquí es porque contaba con un local climatizado y podías comer sin tener que estar oliendo el aroma del zoo, no muy agradable para acompañar al menú.A parte de los restaurantes, el zoo cuenta con zonas de picnic (los típicos merenderos) donde puedes comer si te has llevado la comida de casa, pero nosotros preferimos comer allí, y es que para un día que salimos tampoco vamos a andar cargados con los bocadillos.Tienes también muchas máquinas de snacks, palomitas y bebidas, donde puedes matar el gusanillo hasta la hora de la comida o merendar algo antes de volver a casa.


Así que en tema comida la broma nos salió por unos 25 € contando las dos botellitas de agua que nos cogimos porque hacía muchísima calor y con todo lo que andamos estábamos secos.Después de comer seguimos con nuestro recorrido y visitamos varias instalaciones donde no había que pagar como la galería de primates, donde había fotos y vídeos de copito de nieve, la pajarera de Doñana, el terrario, el aviario y el zoo infantil entre otras.


De todas estas instalaciones, personalmente la que más me gustó fue el zoo infantil, ya que había animales de granja y podías tocarlos porque eran muy cariñosos. Yo estuve tocando un burro que se me acercó nada más poner la mano. Aunque me gustase mucho esta parte del zoo, lo que no me gustó tanto fue las condiciones de las jaulas, sobretodo en el caso de los conejos, que a parte de que estaban en un rincón super apretados, estaban sucios y bastante descuidados. La verdad que no me pareció nada bien, y es que precisamente en el zoo los animales deberían estar bien cuidados y las jaulas en condiciones.Pero esta crítica no sólo es aplicable a la zona de granja, sino a todo el parque en general, porque por norma todas las jaulas estaban descuidadas, llenas de excrementos y los animales rodeados de moscas por todas partes.


A parte de eso, las palomas habían acampado a su gusto y pudimos verlas comiéndose la comida de algunos animales. En la jaula de los buitres vimos lo que éstos dejaron de lo que antes había sido un conejo. Yo entiendo que estos animales coman carne, pero no veo bien que se exhiba de esa manera, ya que hay muchos niños que van al parque y lo veo un poco cruel. Deberían guardarlos un momento en la hora de la comida y darles de comer a parte donde nadie pudiese verlos.


Había animales que no pudimos ver porque en teoría se estaban acondicionando sus jaulas, pero mucha pinta de estar arreglándolas no tenían, ya que estaba todo muy sucio y olía bastante mal. Creo que con el precio que te cobran tanto por la entrada, como por comer o alquilar un coche podrían tener el parque más arreglado y no tan descuidado, porque esto da mala imagen y no dan ganas de volver.


Tampoco me gustó el hecho de ver a algunos animales agobiados con tanta gente haciéndoles fotos y un espacio tan reducido para moverse, la verdad es que me dio bastante pena porque se les veía tristes, y la gente eso parecía no verlo y en vez de apartarse y dejarlos respirar un poco, cada vez había más personas pegadas contra el cristal haciendo fotos como desesperadas.Al lado de algunas jaulas pudimos ver zonas de cuidado de los animales e incubadoras, donde los responsables del zoo se encargan de cuidar a las crías hasta que éstas puedan valerse por sí mismas en sus jaulas.Aunque vimos una gran variedad de especies, para mí parecer también faltaban otras tantas, pero entiendo que es muy difícil tener ejemplares de todas las especies existentes, y esto más que una crítica sería una apreciación personal.


El zoo ofrece otros servicios como un botiquín, zona de información por si tienes cualquier pregunta, zona de juegos, teléfonos, lavabos, consigna, bares y tiendas donde comprar peluches de los animales o llaveros.Se me olvidaba comentar que para los más pequeños había la posibilidad de montar en poney y dar una pequeña vuelta en una zona acondicionada para ello.Y ya después de ver todo el zoo (algunas jaulas varias veces porque a mi novio los tigres y los leones le llamaban especialmente la atención), decidimos volver a casa porque estábamos ya muy cansados. Eran las cinco de la tarde y aunque aún faltaban dos horas para el cierre, ya no había mucho más que hacer, porque nos habíamos recorrido el parque de arriba abajo y teníamos ganas de llegar a casa.


Aunque me gustan mucho los animales, pasará bastante tiempo antes de que vuelva a pisar el zoo y es que la decepción fue considerable.


PRECIOS:

Entrada adultos 14 €

Entrada niños (de 3 a 12 años) 8,50 €

Entrada grupo de adultos (a partir de 20 personas) 11 €

Entrada grupos escolares, clubs infantiles, etc. (hasta 18 años) 6 €

Entrada grupos guarderías (menores de 3 años) 2,50 €

Entrada personas de más de 65 años 7,50 €

Entrada titulares tarjeta rosa reducida 3,50 €

Entrada titulares tarjeta rosa gratis

Entrada disminuidos en grupo 6 €

Tarifa fija grupo visita comentada (mínimo 15 niños y máximo 30) 63 €

Tarifa individual niños visita comentada (mínimo 15 niños y máximo 30) 4 €

Cuota anual socio familiar 62 €

Cuota anual socio individual 29 €

Expedición de duplicado de carnet (por carnet) 1 €

Cuota de alta (no aplicable en renovaciones) 12,50 €


Los horarios del zoo a lo largo de todo el año son los siguientes:

Enero-Febrero 10.00-17.00

Marzo-Abril-Mayo 10.00-18.00

Junio-Julio-Agosto-Septiembre 10.00-19.00

Octubre 10.00-18.00Noviembre-Diciembre 10.00-17.00

(El 25 de Diciembre está abierto hasta mediodía)

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