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sábado, 16 de junio de 2007

Parque de la Ciutadella




Barcelona tiene un montón de símbolos, de esos que se asocian automáticamente al nombre de la ciudad. Cualquier obra modernista podría servir, así como Colón, las Ramblas...


Yo, que soy de ánimo un poco más torturado, me gusta hablar siempre de lo especialmente simbólico que es el Parc de la Ciutadella como símbolo de Barcelona. Y si me apuras, de Catalunya.


Cuando Carlos II murió, dejando el trono de España sin heredero, hubo un conflicto armado entre la casa de Austria y la de Borbón, que en ese momento sólo reinaban en Francia, y bien monos que estaban ahí, ya que los Borbones gastaban fama de absolutistas. Precisamente porque con los Austrias se podía gozar de más libertad Catalunya luchó en esta guerra de su bando... y la cagamos.Los Borbones ganaron la guerra y subió al trono Felipe V (el guaperas de príncipe que tenemos hoy, con modelo consorte o no, será Felipe VI).


El nuevo rey lo primero que hizo fue castigar a aquellos que habían estado en su contra. Así que poco menos que saqueó Catalunya: arrasó los campos de cultivo, llenándolos de sal para volverlos estériles, destruyó ciudades, inutilizó el puerto de Barcelona, suprimió la universidad, persiguió severamente la lengua catalana... en pocas palabras... la colonizó casi al estilo de lo que había pasado en América.


Para controlar esta 'colonia' construyó una fortaleza donde estaban el gobernador y un ejército que a la mínima queja por parte de la población salían a repartir estopa y allí se ejecutaban sumariamente los rebeldes. La Ciutadella se convirtió en un símbolo de la opresión de Felipe V sobre Catalunya.


Años más tarde Espartero, listo él, vió que le resultaba más a cuenta subir a Montjuich y desde ahí arriba triturar a cañonazos la ciudad. Ese fue el final de la Ciutadella como fortificación opresora.


Pero así como esta zona había significado el declive de Barcelona y Catalunya, años más tarde vino a simbolizar el nuevo resurgir de la ciudad. En 1898 se celebró ahí la Exposición Universal (como la de Sevilla en el 92 pero más a lo siglo XIX).


De esta época data el Arco de Triunfo que se puede contemplar actualmente.


Esta Exposición Universal fue una especie de victoria sobre el gobierno centralista de Madrid, ya que estos no se mostraron especialmente generosos con la financiación del evento y fue la ciudad la que empeñó hasta a la abuela para sacar adelante el proyecto. Barcelona se mostraba ante el mundo como una ciudad económicamente superior al resto de España, tecnológicamente avanzada y de carácter emprendedor. Al nivel de París o Londres, vaya.


Actualmente ha pasado a un segundo término... La gente prefiere lugares más céntricos y modernos. Pero sigue siendo un lugar mágico, espacioso y verde, con una lago pequeñísimo y una catarata que pretende ser fastuosa, varios edificios preciosos que ahora acogen museos, el Parlament de Catalunya (otro hecho simbólico) y el zoo... que qué vamos a decir del zoo... hecho polvo, al que casi no va nadie ya y donde Copito de Nieve envejece que parece que no se vaya a morir nunca.


El día que estéis por Barcelona especialmente reflexivos y meláncolicos, id al parque de la Ciutadella (metro y RENFE parada Arc de Triomf). Altamente recomendable.

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